Home

Si no hay valores, todo es posible y por lo tanto, el destino del ser humano queda encargado al azar y a la débil voluntad de unos pocos con poder. En anteriores entradas he criticado duramente el nivel del quehacer periodístico y la falta de inteligencia de aquellos que viven de dicha profesión. Esto no es privilegio peruano, ocurre casi en todos los países. Los periodistas viven del espectáculo, el dinero y el amarillismo. Lamentablemente son un “cuarto poder” muchas veces dañino.

Sin embargo, el periodismo y la prensa son parte de la sociedad civil, de la comunidad cívica, de la empresa privada, del mercado. Y en ese sentido puede tener muchísimos defectos pero son “nuestros” defectos.

También en un anterior post planteé que debería existir algún tipo de censura sobre los medios. Sí. Pero no sobre temas políticos e ideológicos, sino sobre asuntos educativos y éticos: pornografía, consumismo, programación para adultos en horario infantil, mujeres desnudas en propagandas de bebidas familiares o ropa, etc. Ese tipo de censura es válido porque proviene de una jerarquía de valores basada en la naturaleza humana, naturaleza humana que pide que cada cosa se de en su momento, que se le alimente con lo que necesita según la etapa de la vida en la que se encuentra.

Sin embargo, aunque la prensa peruana sea mala y aunque deba haber cierta censura en temas educativos, sobretodo para proteger a nuestros niños, dicha labor y preocupación NO le compete al Estado. ¿Por qué? Muy sencillo.

El Estado está compuesto por seres humanos (igualitos a nosotros pero más burocráticos) y por ello, ninguno de los funcionarios públicos es “más sabio” ni adquiere automáticamente el poder de “repartir libertad” sólo por el hecho de haber sido contratado para trabajar en el gobierno. Si por contrato social les dimos el poder, ninguna cláusula decía que también les dábamos la sabiduría o la divinidad.

En segundo lugar, ninguna estructura estatal es santa, inmaculada y menos aún moralmente mejor que cualquiera de las organizaciones sociales independientes que buscan el bien de la persona. Se deduce de lo anterior. Si son seres humanos los que gobiernan, sólo pueden constituir estructuras humanas falibles y condicionadas por las intenciones de quienes las dirigen. ¿Acaso por pertenecer a la estructura estatal uno se convierte en algún tipo de paradigma ético con patas? No.

Bueno, sobran argumentos. Sin embargo, vamos a la preocupación que motiva este escrito. Entre los partidarios y seguidores del gobierno electo peruano ya se empiezan a alzar voces que dicen que los medios de comunicación deberían “pluralizarse”. La palabra de por sí ya es ambigua, maquiavélica, astuta y fatua, quizás como el político que la usó. ¿Qué significaría “pluralizar” los medios?

Pluralizar insinúa democratizar, abrir, hacer que sean más los que los dirigen, y no sólo buscar que sean más sino que sean “diferentes”. Si se habla de pluralidad se habla de diversidad, en cierto sentido, aunque no exactamente. No sé bien… Justamente la ambigüedad de la palabra, su carácter etéreo, típico del nuevo lenguaje comunista, hace que uno no sepa qué significa aunque suena bien. Si quieren, dirán que se referían a “diversidad”. Si no les conviene, dirán que se referían sólo a “cantidad”.

A mí no me suena bien. En primer lugar, se asume que el Estado debería convertirse en un ente pluralizador, y acabamos de decir que eso no es correcto puesto que implica explícitamente el control de la prensa. Y si el Estado controla la prensa NO lo puede hacer de otra forma que salvaguardando la ideología del gobierno de turno, sus intereses, sus planes y sus objetivos. Listo. Estamos hablando de un control de la prensa barnizado de palabras aparentemente democráticas. Esto y lo que hizo Velasco son lo mismo. Ahí está y estuvo la victoria comunista de los últimos años. Nos quieren arrinconar bajo sus paradigmas utilizando nuestros términos, o mejor dicho, utilizando los términos que ellos inventaron para que nosotros los usemos. Dicen pluralidad, pero en realidad es control desde el partido de gobierno.

Desde esta humilde columna estamos totalmente en contra, en primer lugar, de ese lenguaje ambiguo, fatuo, maquiavélico, que antes que aclarar, engaña, confunde y suaviza la intención dictatorial de la izquierda. En segundo lugar, estamos totalmente en contra de un Estado fuerte por controlador, grande por costoso, popular porque se llena de ignorantes que no saben de administración pública, social porque prefiere dar limosnas y vivir de ella que generar competitividad, libertad y creatividad. Cuando uno desnuda los términos usados por la izquierda no encuentra lo que aparece en el diccionario, encuentra décadas de fracaso cubano, asesinatos soviéticos y esterilizaciones chinas. Si eso se avecina, no duden de que nos verán en las calles escribiendo con banderas, gritos y puños al aire.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s