Mala señal. Mala señal que los humalistas empiecen a hablar de enfriamiento de la economía. El término, ambiguo, fofo, traicionero. Enfriamiento no dice nada. No dice si es grave o leve. Sólo dice “ojo, no recibimos al país de mil maravillas”. Bueno, les cuento señores humalistas y toledistas que ningún presidente en la historia del Perú ha recibido este país “de mil maravillas”. Pero lo más interesante es que ningún presidente ha recibido al Perú mejor que ustedes. Es un asunto de historia. Revisen los números. Por otro lado, este argumento es el más perruno en términos de dignidad y autoestima. Denota una clara intención de fondo: bajemos la varilla para empezar desde “abajo” y que luego no nos digan “ustedes recibieron todo bien”. No quieren sufrir el efecto Villarán. Ella no supo bajarse la varilla al inicio, y es que la pobre ama de casa no creía que iba a ganar, aceptó que las cosas caminaban rápido y fuerte con Castañeda. Ahora la varilla la tiene en el cielo. Los humalistas están siendo más astutos. Ellos sí se bajan la varilla. Decimos que las cosas no están bien para tener más colchón y no hacerlas mejor. Es sumamente rastrero.
Mala señal. Mala señal que la Prensa sea tan suave con Humala. ¿Tienen miedo? ¿Los están presionando por lo bajo para que no digan nada duro? ¿Qué piensan? ¿O nos van a venir con el cuento de “es por la gobernabilidad”? Periodistas de todos los canales y radios parecen ablandarse frente a los actos de corrupción y mañosería más groseros de la familia Humala. Diez Canseco defiende a Alexis con una tremenda concha, pero nadie le dice nada. Sheput cubre a Humala atacando al gobierno de Alberto Fujimori! Y nadie dice nada. Eso sí, al gobierno de salida con palo. Al que está con un pie afuera, callejón oscuro. Total, ellos ya no nos podrán hacer nada. Al contrario, que se porten bien porque sino, los fiscalizamos con más fuerza. Qué bajo. Esa es nuestra prensa.
Mala señal. Misteriosa señal que el gobierno saliente tenga tantos reparos en hablar del siguiente con una sana actitud crítica. Y entonces aquí descubrimos que el que sí la debe, sí la teme. Si Humala es un corrupto, no podemos afirmar lo contrario de los que aún nos gobiernan. El político sabe que cualquier proceso administrativo puede ser utilizado en su contra, aunque no haya quebrado ninguna ley. Por eso se cuida mucho. Qué temor tendrán los pobres apristas y funcionarios actuales que no pueden decir nada acerca del tremendo faenón que estaba cocinando el hermano menor de Ollanta. Me imagino su incertidumbre. El 29 de julio van a tener a 100 perros rojos salivando para ver a quién se comen primero. Por lo menos han salido a desmentir esto del enfriamiento…
Mala señal. Pésima señal ver al hermano, lo oyeron bien, al hermano del presidente del Perú negociando por lo bajo con los rusos sobre asuntos de empresas pesqueras, armas y gas. Gas que -según Ollanta- lo defenderemos como a la Patria. Armas que no necesitamos, y empresas pesqueras que… Oh coincidencia! son de interés de la familia Humala. Gana Perú se esmera en decir que estos negociados fueron a título personal. Los rusos lamentan estas declaraciones porque (terminaron la primaria) ellos recibieron a Alexis como un emisario oficial. El pequeñín se alinea con el partido por un simple asunto de lealtad en la cochinada. Ulises trata de salvar el honor del pobre Benjamín diciendo que sí fue enviado, y Alvarez Rodrich, entrevistando a Ulises lo presiona y chupa la media sudada de quien puede. Esto es, la media sudada de Ollanta después de correr por las calles de Quito.
Mala señal. Horrenda señal que Humala no tenga un gabinete. Sí. No tiene un gabinete. No es que esté esperando el momento para anunciarlo. No es que esté negociando con los mejores técnicos. No los tiene. No tendrá a los mejores técnicos. El señor Kurt Burneo tendrá muy buenas intenciones pero es un técnico de segunda división. ¿Vamos a comparar a Benavides, a Carranza o a PPK con Burneo? Háganme el favor. Humala busca y busca y nadie quiere ser ministro suyo por la simplísima razón de no confiar en él. Nadie confía en él. Y por qué no confían en él, porque él no manda. Y esta es la peor señal de todas. Él no manda. No tiene carácter y por más que bromeemos diciendo que Nadine lo gobierna, Nadine es una mujer talentosa pero nada más que eso. Los pantalones le funcionan en la casa, con sus hijas, no con este país de treinta millones de personas que se merecen algo mucho mejor que este grupete de cantinflas, chespiritos y tira piedras de los setentas.
Finalmente, la peor señal para mí, diplomático negado, es que estos miserables a punto de pisar Palacio no hayan tenido una actitud de unidad, de puño, de apoyo total e incondicional a nuestro equipo en La Haya. Esto nos puede costar caro. Ocasionar el más leve sentimiento de incertidumbre en Wagner y su equipo ya es un grave delito ante un tema delicado, de suma gravedad. ¿Quién va a asumir esta batalla de calibre olímpico? ¿Chuquihuara? ¿Abugattas? Es increíble que ni siquiera en este tema de tanta relevancia para toda la Patria, el indigno Humala no haya podido decir “vamos adelante, sigamos trabajando, nada cambia”. No lo dijo y no lo dirá. Está pensando en sus patrias, en Venezuela, en Cuba, en Brasil, en Bolivia. Está pensando en América socialista y los que le pagaron la campaña. Está pensando en las masas y los sindicatos llorando de alegría con sus dádivas (extraídas de los bolsillos de la clase media). Piensa en todo menos en el Perú.
Concluyo diciendo lo siguiente: esto es lo que está ocurriendo en estos días, semanas antes del cambio de mando. Sinceramente espero que estas señales sean derrumbadas y en su lugar, con liderazgo y carácter, Ollanta salga y diga “enjuiciaremos a mi hermano, Wagner, tienes todo mi apoyo, recibimos un país creciendo, lo haremos mejor, queremos que la Prensa sea crítica, éste es mi gabinete, el mejor que pude conseguir, presiónenme porque quiero trabajar, diremos las cosas claras, no mentiremos”. Soñar no cuesta nada.